De huérfano a campeón olímpico, la historia de Juan Zabala

Cuando te aventuras a lograr algo, el primer paso no te lleva adonde quieres llegar pero te saca de donde estás.

 

¿Quién diría que un niño huérfano que vivía en un reformatorio podría ser un campeón olímpico? pues así comienza la historia del gran Juan Carlos Zabala, apodado "el Ñandú Criollo".

 

Juan Carlos Zabala nació en Argentina, Rosario, un 11 de octubre de 1911. Fue un atleta argentino, campeón de maratón en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932, convirtiéndose en el primer latino en obtener medalla de oro en atletismo.

 

El Ñandú Criollo tuvo una infancia triste. Hijo de Manuel, desaparecido en 1917 durante la Primera Guerra Mundial, y de la francesa Ana María Boyer, quién moriría tras enterarse del definitivo adiós de su marido. El pequeño Juan Carlos quedó huérfano a los 6 años de edad bajo la tutela de su padrino, Don León Cabal, defensor de menores en el Hogar Escuela Ricardo Gutiérrez, de Marcos Paz.

Su vida se pronosticaba incierta sin embargo encontraría la forma de salir adelante y la encontró corriendo.

 

A los nueve años aprendió a correr, primero bajo la mirada de Alberto Regina, por entonces profesor de la Asociación Cristiana de Jóvenes y después fue discípulo de Alejandro Stirling. En 1939 se hizo una película sobre este momento de su vida, llamada "Y mañana serán hombres" de Carlos Borcosque.

 

Zabala era un talento, destacaba en los deportes y corría rápido, también cuentan que era un niño muy inquieto, valiente y muy atrevido.

Cuando tenía 12 años lo mandaron a correr 1500 metros contra atletas mayores y él se paseaba altanero, presumiendo de ganarle a todos.

Juan Carlos sabía que se enfrentaba contra corredores más grandes y fuertes que él, pero no se achicó y salió al frente, en la tercera vuelta a la pista se cansaría y no ganaría, pero su coraje le valió para que pudiera intervenir en otra prueba de 800 metros, que habría de correrse de inmediato, "Pensaban que me achicaría… ¡Qué va! Si lo que siempre me sobró fue el alma torera" Relata Zabala.

Así correría ganándole nada menos que a Acosta, quien luego llegaría a ser campeón sudamericano.

 

No tardó en destacar y hacerse de un nombre local, su entrenador Alejandro Stirling, comenzó a mostrarlo en otras ciudades. Intervino en un torneo de Primavera, ganando sucesivamente los 1500, 3000 y 5000 metros, Zabala no era un corredor común, era travieso en las competencias. De la primera prueba fue descalificado por actitud antirreglamentaria (al pasar a un rival, hizo la broma de tocarle el trasero). Ante este hecho y antes de correr los 3000, le hicieron prometer que se portase bien.

 

"Me gustaba más divertirme que ganar la carrera" contaba Zabala "Porque yo al deporte me lo tomaba en broma. Me divertía saber que ganaba, mientras que otros vivían preocupados por la misma causa".

 

Pasarían los años y Zabala se convertiría en un atleta de élite mundial, después de ganar los 10.000 metros del Sudamericano y establecer récords nacionales, en 1931 viajaría a Europa para competir contra el colosal Paavo Nurmi.

 

Nurmi "la máquina de correr" sería su rival en el 10mil. Llegaría el momento de la prueba, cuentan que en las gradas el público le miraba y se llevaban el pulgar a la boca, a manera de chupete, para demostrarle la impresión infantil que daba su presencia, a lado de Nurmi y el sueco Calzon, a quienes apenas les llegaba al pecho.  

 

Comenzaría la prueba  y antes del tiro, Zabala se adelantaría. Le anotaron una salida en falso, pero él estrechó la mano de sus rivales, uno a uno.

 

"Me anotaron una en falso, sí. Stirling se moría de nervios. Pero más nerviosos estuvieron quienes iban a correr contra mí, al ver la tranquilidad con que procedí a saludarlos" Relata Zabala.

 

Vuelven a dar el tiro y Zabala punteaba, por primera vez alguien se animó a encarar a Paavo Nurmi, quien aguantaría paciente. Zabala no aguantaría el ritmo y lo mandarían a los últimos lugares, pero fue adelantando posiciones hasta al faltar dos vueltas, alcanzaría a Nurmi.

 

"El gigante me miró. Y como yo no sabía ninguna palabra en su idioma, me puse a hacerle muecas y a sacarle la lengua. Fue tanta la rabia que le dio, que estrelló contra el suelo el reloj que llevaba en la mano, para controlarse. Mi objetivo estaba logrado. El atleta más flemático del mundo, estaba nervioso" Confiesa Zabala.

 

Faltaban 20 metros cuando Zabala pretendía cerrar como vencedor pero Nurmi se voló sobre la línea, ganándole la carrera.

 

"Ese momento aprendí algo que no conocía. Indudablemente, Nurmi me mostró una nueva faceta que suele tener también un campeón. Yo, acostumbrado a cruzar barriendo con el pecho erguido, el hilo de la raya de sentencia, tuve que conformarme con ser segundo de aquel gigante, que se ‘tiró con todo’ sobre la línea" cuenta su historia Zabala.

 

Su gloria llegaría al siguiente año,  ganando el maratón de Los Ángeles en los Juegos Olímpicos, convirtiéndose en el primer atleta de habla hispana en alcanzar el oro olímpico en atletismo teniendo 21 años.

 

Ese mismo año se convirtió en el primer atleta del continente en cubrir los 5000 metros en menos de 15 minutos (14.55, en Buenos Aires).

 

Participaría en los siguientes Juegos Olímpicos de Berlín 1936, donde obtendría el 6º lugar en 10000 metros y abandonó el Maratón, sin poder defender su título de Campeón Olímpico.

 

Juan Carlos Zabala era pequeño, medía 1,62, pesaba 50 kilos pero poseía una formidable capacidad pulmonar, triunfó en cinco de las seis maratones que disputó: Kosice, Checoslovaquia (1931); Los Angeles; Helsinki y Viipuri, ambas en Finlandia (1936), y Odense, Dinamarca (1937). 

 

Tras haber ganado más de 300 competencias, se retiró en 1939. Emigró a los Estados Unidos después del golpe militar de 1955, allí residió durante dos años y atravesó numerosos problemas económicos.

 

Cuando regresó a Argentina tuvo el infortunio de que unos ladrones habían entrado a su casa y robaron la medalla olímpica de oro de Los Angeles 1932.

 

“Si eso sirve para calmar el hambre de alguien, el robo me duele menos”, comentó Zabala en una declaración.

 

Falleció el 24 de enero de 1983, a los 71 años, en la sala de guardia del Hospital Central de San Isidro, como consecuencia de un paro cardíaco.

 

Es sin duda uno de los grandes atletas que ha dado el mundo, orgullo Argentino y Latinoamericano, es triste ver la falta de reconocimiento por su notable trayectoria deportiva, una leyenda olvidada.

 

Qué gran historia la de Juan Carlos Zavala, quién siempre enfrentó las competencias con valentía sin importar lo fuertes que fueran los competidores, por siempre grande "El Ñandú Criollo".

 

Por un corredor más, Omar Martinez Ruiz @Vomarmar en twitter e instagram.

 

#CorrerMeHaEnseñado

 

¡Cambio y fuera!

 

Entrevistas hechas por Hernán Ceres en la revista Todo es Historia, nº 22 de febrero de 1969.