La historia detrás del triunfo, Gladys Tejeda

La peruana Gladys Tejeda es una atleta consagrada a nivel mundial, respetada en la élite del atletismo por sus triunfos y destacadas participaciones en eventos de primer nivel.

Ha ganado maratones como el de la Ciudad de México, tercer lugar en el maratón panamericano en 2011 y dos veces ha participado en Olimpiadas (Londres y Rio), entre sus mejores marcas se encuentra la de Media maratón: 1:10:14 hrs en Cardiff, 26 de marzo de 2016 y Maratón: 2:28:12 hrs en Rotterdam, 12 de abril de 2015.

 

Pero antes de obtener dichos logros, hay una historia de mucho esfuerzo detrás.

Gladys, de familia muy humilde, es la menor de 9 hermanos, nacida en Junin, siempre tuvo el gusto por correr desde muy chica acompañando a su padre quién montaba a caballo hacia su trabajo. En su barrio era conocida como la correcaminos o gacela ya que a todos lados corría, hasta para ir por la leche.

 

Tejeda crecería con el hábito de correr a muy temprana hora, se levantaba a las cuatro y media de la mañana para comenzar su rutina. El frío ni la lluvia eran un obstáculo para ella entrenará desde las cinco hasta las seis y media, aproximadamente. En ese entonces, correr era solo un hobbie. Aun así, contaba con el apoyo incondicional de su mamá. “Regresaba cansada, pero como toda madre, me esperaba con la comida lista”, cuenta la deportista peruana en una entrevista.

 

Gladys se dio cuenta que corriendo podía forjarse una carrera y ganar dinero pero se llevo su primera decepción cuando era adolescente al quedar en segundo lugar en una carrera local ya que el premio era una cocina y ella deseaba ganársela para dársela a su mamá, en ese entonces Tejeda corría con zapatillas prestadas ya que su familia no tenía dinero para apoyarle con equipamiento.

 

La prueba más dura llegaría cuando su padre murió cuando ella era aún una adolescente, relata que estuvo a punto de abandonar su sueño de ser atleta profesional porque ya no sentía el mismo amor por correr, la muerte de su padre fue muy duro para ella pero entendió que superar ese obtáculo la iba fortalecer para luchar por su sueño de ser una gran atleta.

 

Gladys no tenía mucho conocimiento de las pruebas de atletismo a nivel mundial, no sabía que las Olimpiadas eran cada cuatro años, sin embargo las veía por televisión hasta que se convirtió en su más grande obsesión. “Las miraba por televisión”, recuerda. Le encantaba sentarse junto a la televisión a observar las distintas disciplinas que se realizaban y quedaba impactada, no por los deportes ni la espectacularidad de una inauguración, sino por “ver a Perú sin muchos deportistas” en la justa olímpica, por lo que se propuso algún día representar a su país a nivel mundial.

 

Su carrera cambió cuando el Instituto Peruano del Deporte (IPD) la reclutó en marzo del 2009 tras observarla en una competencia en Junín. De esta forma llegó su primera gran prueba a nivel internacional, Bogotá, donde corrió la 21K sin antes haberse subido a un avión mucho menos salir del país. Quizás por eso Gladys recuerda con cariño ese pasaje de su vida. "Fue una experiencia que jamás olvidaré”, reflexiona. En adelante, Gladys solo encadenaría una racha de triunfos, incluida una medalla de oro en los Juegos Bolivarianos 2013 hasta llegar a su primer olimpiada representando a Perú en Londres 2012.

 

Les escribe con cariño un corredor más, Omar Martinez Ruiz @Vomarmar en twitter e instagram 

¡Cambio y fuera!

#CorrerMeHaEnseñado

 

Fuente: Periódico El comercio.

Documental P&G https://www.youtube.com/watch?v=q9iu0ycAJBg